viernes, 26 de noviembre de 2010

Por ti, podría.

Podría hacer un caminito de pétalos de rosas desde donde estuvieras, hasta donde yo te esperase, y pedirte que lo cruzaras para que a éste se lo llevase el viento y no pudieras volver. Podría dejarlo todo, y fugarme contigo a Noruega. Podría dormir mil años si mi cama conservase tu olor. Podría escribir una novela utilizando sólo las letras de tu nombre. Podría superar todas mis fobias si con eso consiguiera recibir un beso tuyo. Podría no volver a escuchar una sola nota musical si aún puedo seguir escuchando tu voz. Podría quedarme ciega si aún pudiese seguir notando tu tacto. Podría llorar continuamente de felicidad si pienso en lo feliz que me haces. Podría morir ahora y no me importaría. Podría hacerlo todo. Por ti, podría. Pero sé, que te basta con que yo te quiera. Y ¿sabes? Lo hago.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cuando dejas volar la imaginación... salen cosas así.


Por un instante, descubrió su verdadera memoria, galopando por pequeñas praderas de riegos interminables.
-¡Corred, huid!- dijo el tío Albert.
-¡Pero nos matarán! -contestó el tío Albert.
Y así fue


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Como si de un trotamundos se tratase, la pequeña Dorothy temblaba y amargaba la existencia de un cuervo blanco que sobrevolaba el tresillo. No es más cierto que estaba harto, pero no tenía más opción.



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Hablaba, hablaba, hablaba, pero a la vez no decía nada. El joven estaba un tanto hasta las narices de aquella mujer, y cuando así se lo hizo saber (-Uganda, hablas, hablas, hablas y no dices nada. Estoy un tanto hasta las narices.) ella le contestó algo que lo dejó estupefacto (-Lo mismo pienso yo de ti. ¿A que no te habías dado cuenta?)


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-Sólo una vez más cariño.
-¡Ya te he dicho que sí!
-Por favor, amor, dime que sí.



Necesitaba escribir algo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Verano


Verano. Domingo. Nada que hacer. Me estoy asando. ¿Y si voy a por un vaso de agua fresquito? Iré. Voy. Fui. Estaba fresquito, como supuse. ¿Y ahora? Me recuesto en el sofá. La tele no funciona. No echarían nada, de todas formas. Series infantiles, telenovelas venezolanas, películas sobre el lejano oeste. Nah de nah. Podría ir a… Mierda, que está todo cerrado. Afuera hace calor, pero tengo ganas de salir. Quiero salir. NECESITO salir. Me peino un poco, me maquillo y ya estoy fuera. Mi coche rojo está aparcado justo delante de mí. Llevo las llaves en un bolsillo. ¿Por qué no? Monto. No sé adónde ir, pero yo arranco. Conduciendo por la ciudad, no se ve un alma. Ni siquiera los bares están abiertos. ¿Dónde coño se mete todo el mundo? Dondequiera que sea, tienen que estar muy apretados. Yo sigo conduciendo. Sin música, la olvidé en casa. Sólo se oye el calor. Sí, hace tanto calor que hasta de oye. ¡Mira! Un perro. Dios, es el único animal que veo en todo el día. Bueno, pero yo sigo. Me meto por carreteras que salen de la ciudad. Sigo sin saber adónde voy. Ha dejado de haber edificios. Sólo se ven a lo lejos. Más lejos. Más lejos. Cada vez más lejos. Pongo un casete que había en la guantera. Música de los años 60. Como si me tocara la lotería. Sigo conduciendo. Ya no se ven edificios. Sólo se ven… campos. Naranjas. Muy naranjas. Demasiado, quizás. Empieza a darme miedo lo naranja que es todo por aquí. ¿Dónde estoy? Qué más da. ¡Ooh! Un árbol. Acelero. Ya no se ve el árbol. Ahora empieza a haber arbustos. Bien, parece que todo deja de ser tan naranja. Veo algo verde a lo lejos. Acelero un poco más. Vaya, es un descampado. ¿Y si paro? Pararé. Bien, ya estoy en el descampado. Dios, es la primera vez que noto el viento fresco en mucho tiempo. Aquí parece que uno se olvida de las estaciones. Ni verano, ni primavera… Qué bien se está aquí, en el suelo…

Me he dormido. No sé qué hora es, pero empieza a anochecer. Creo que voy a volver para casa. Mañana ya vuelven mis amigos. No tengo por qué volver hasta aquí.

martes, 3 de agosto de 2010

Cumpleaños

Hoy, amigos míos, estoy aquí para daros una buena noticia. Cumplo un año. Sí, ya sé que nací en 1996 y estamos en 2010, pero mi Yo comprendido, mi Yo feliz, mi Yo real, mi Yo completo… cumple hoy un año. Porque hace 365 días exactamente, comenzó mi vida. Sé que sin este último año, seguiría sin ser nada. Una persona más que busca, no siempre con éxito, algo a lo que aferrarse para sobrevivir. Pero vosotras habéis hecho que me sienta importante (y muy, muy afortunada), ya que sé que gente como vosotras sólo se encuentra (si tienes muuuuuuuucha suerte) una vez en la vida.Así pues, a partir de ahora tengo dos cumpleaños. El biológico, y el verdadero.Madre mía, hay tantas cosas que quiero decir. Haría un comentario por cada cosa que hemos compartido, porque aunque parezca que un año es poco, han sido muchas las cosas que creo que hemos vivido juntas. Por supuesto que habrá cosas que ya hemos olvidado, y otras que olvidaremos en breve, pero hay otras, que puede que queden en nuestra memoria para siempre.Pero ¿sabéis qué? No voy a decirlo todo de esta vez. Pues no, fíjate tú. No es porque sea vaga, que también, sino porque si lo digo todo ahora, ¿qué diré cuando cumpla 2 años? ¿Y tres? ¿Y cuatro, cinco, seis…? Porque sí, espero que dure muchos más años. Muchos, muchísimos. Tantos, que olvidemos cuándo cumplí el primero. Y aunque sea una pena, creedme si sigo que me dará igual, porque lo importante será que continúe la amistad. Creo que sólo me queda una cosa por decir, y es: Gracias. Sí, gracias por haberme hecho la persona más feliz y afortunada del mundo. Por haberme hecho pasar el mejor verano, otoño, invierno, primavera y parte del siguiente verano de mi vida. Y por estar ahí. Muchísimas gracias. Os quiero, chicas.

viernes, 23 de julio de 2010

Sueño de una chica con mucha imaginación y esperanza

Ella nunca, nunca se rindió. Quizás no lo supiera, pero ésa es la clave del éxito.

Esta historia, como todas las demás (aunque no lo cuenten), comienza en un hospital. Eran las 9 en punto de la mañana, cuando una pareja de recién casados entran corriendo por la entrada principal del hospital. El hombre estaba muy nervioso y rojo, como siempre que no sabía bien cómo actuar, y la mujer tenía una mezcla de sentimientos interiores que se reflejaban en su cara como "mala leche". En seguida una enfermera se dio cuenta de lo que ocurría y se llevó a la pareja a una sala en el ala de maternidad. Unos cuantos minutos después (o incluso horas), la mujer daba a luz a una niña a la que llamaron Eleanor.
Durante su infancia, fue muy querida por toda su familia. Era preciosa, y muy especial, aunque nadie se dio cuenta. Le encantaban las historias de los cuentos con finales felices, y con sus muñecas, creaba historias que al mejor director de cine le habría encantado poner en alguna película, pero al día siguiente se le olvidaban, lo cual no era problema ya que inventaba otras prácticamente mejores.
Tenía a sus pequeñas amigas con las que jugaba en los recreos, pero a veces, cuando todas iban a jugar, ella se quedaba observando una nube, un insecto, una flor, o reproduciendo mentalmente una risa que oyera hace poco. Sus amigas la llamaban (-¡Eleanoooooor!) y ella se volvía, les sonreía e iba corriendo de nuevo hasta ellas. Nadie interpretó esto como ansias de volar hacia un mundo de fantasía y mucha imaginación, sino como que era una chica despistada.
Eleanor no sabría describir el porqué, pero considera que tuvo una infancia muy feliz. Personalmente, yo creo que es porque es la etapa de la vida, donde las fantasías son lo más importante de tu vida y la imaginación es un gran tubo de pasta de dientes que nunca se acaba.
Hasta que un día se acaba.
El día en que Eleanor abandonó la niñez, fue el mismo día que conoció a Jack. Y no es coincidencia que esto pasase el mismo día.
Eleanor se enamoró.
Y Jack también.
De otra chica.
Todos los días, Eleanor pasaba 2 horas (como mínimo) haciendo dibujos, poemas e historias sobre Jack. Lo guardaba todo en una gran caja que escondía en un recoveco de su armario que nadie más que ella sabía que existía. Y el día en que la caja se llenó (muchos años después), fue el día en que Eleanor se enteró de que Jack se marchaba de la cuidad. Y ni siquiera sabía adónde. Lo más irónico de todo, es que se enteró por la chica de la que estaba enamorado Jack, y la muy tonta no quería decirle a Eleanor dónde pasaría Jack el resto de su vida. Al fin, cuando consiguió convencerla de que se lo dijera, la niña prometió contárselo al día siguiente.
La niña fue atropellada ese día. Nunca recuperó la memoria. Y era la única que sabía algo de Jack (el chico no era muy hablador).
Eleanor dejó de escribir y dibujar. Ahora se dedicaba a pensar, e intentar descubrir dónde podía estar Jack.
Pensaba todos, todos, todos los días en él. Y eso que Eleanor ya era mayorcita y todos le aconsejaban que se buscase a otro hombre. No sería por falta de pretendientes, pues todos tenían ojos y veían que aquella chica era realmente preciosa. Pero eso le daba igual, porque ella prefería vivir en su Luna, que en la Tierra, donde nadie parecía entender que ella estaba enamorada y lo único que quería era reencontrarse con su amado.
Un día, se encontraba tan estresada, que ni siquiera pensó en Jack. El estrés se debía a que tenía que encontrar un trabajo YA. Envió curriculums por todas partes, e incluso por internet.
Por un fallo en la web de una empresa donde estaba buscando trabajo, aparecieron todos los demás que se ofrecían para el puesto. Uno se llamaba Jack. Y lo conoció en seguida en la foto. Lo había encontrado.
To be continued.

martes, 13 de julio de 2010

Mi primera vez

Es complicado presentarse ante algo que puede ver tanta gente, durante puede que muchos años, por primera vez. ¿Qué puedo decir? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo enseñar? Es un momento histórico, que no se volverá a repetir nunca, nunca jamás. Primera vez sólo hay una, y ésta, es mi primera vez en un blog.
Las primeras impresiones son algo muy importante. Vaya si lo son. Luego eso cambia absolutamente conforme vas conociendo a la persona, al animal, a la planta o a la persiana. Pero siempre (bueno, no siempre) te queda el recuerdo de lo que pensaste cuando viste aquéllo por primera vez. Así pues, tú (sí, tú) ya te estás formando una primera impresión, ¿no es cierto?
Ay, mi pequeño humano/androide/zombie... Empezaba a echar de menos estos monólogos.
Bien, pues hoy, lunes o martes, no estoy segura de en qué día sobrevivo, queda para la prosperidad mi primera vez. ¿Y a que no sabes qué? Ha sido contigo.
Muchas gracias, y no temas, porque volveré pronto.

Vampiro

Una chica blanca que se resiste a ponerse al sol para no broncear su piel, pero que con sólo levantar la mirada y descubrir que el hombre que viene de frente es aquél con el que sueña todas las noches, es capaz, por increíble que parezca, de convertirse en un absurdo tomate rojo. Muy rojo.
Día tras día, esta peculiar protagonista, convive con una timidez que no sería la primera vez que le juega malas pasadas. Las lágrimas de insatisfacción han dejado de resultar incómodas. La costumbre, ya sabes.
A veces siente miedo. Otras veces, pena. Y otras, vergüenza. Cualquier excusa es buena para desviar la mirada y no dirigirle la palabra a aquel ser aparentemente perfecto, tanto por dentro como por fuera, que la trae de cabeza.
El miedo al fracaso y a hacer el ridículo le resulta horriblemente duro. La pena por sí misma, a veces le parece aplastante. Pero la vergüenza… La horrible vergüenza que siente de ella misma… Es el punto que termina de no dejarla actuar.
Pero sólo con imaginar que Él le dice algo, pronuncia cualquier palabra, cualquier sonido, y que se dirige solamente a ella, a nadie más que a ella… la piel se le pone de gallina, cierra los ojos y llora, no muy segura de por qué. Quizás de felicidad, o quizás de tristeza porque sabe que no pasará si sigue comportándose como una estúpida. Pero ya es muy tarde para cambiar.
Él, Él, Él. El dueño de sus pensamientos. El mandamás en sus sentimientos. El rey de su mundo interior. Qué curioso que con tantos títulos y haciéndole sentir a una persona tantísimo, Él ni se dé cuenta. Ella es una pequeña hormiguita del hormiguero, mientras que él es la hormiga reina, sin quererlo y sin saberlo.
A veces siente la necesidad de gritar y confesar lo que siente. Quizás se atreviese a hacerlo si supiese qué demonios le ocurre. Si supiese qué siente. Y si supiese por qué. “¿Qué narices me pasa? ¿Por qué no doy hablado con él? ¿Por qué no me lo saco de la cabeza? ¿Por qué? ¿Por qué?”

Pequeña e inocente chiquilla… It’s only love.